Todo plato tiene su historia. En nuestro último viaje por tierras belgas aceptamos la invitación a cenar de nuestra amiga Laurence, en su acogedora casa de Bruselas, de estas de ladrillos rojos. Me gustó su cocina, con grandes ventanales que dan al típico jardín trasero, en una casa centenaria que han decorado con mucho gusto. Uno de los platos de la cena fue un delicioso y original crumble de tomates, piñones y parmesano, que he preparado hoy a mi manera.
Los crumble son tartas más propias de la cocina británica y del norte de Europa, hechas con frutas sobre un molde, con una cobertura crujiente de mantequilla, harina y azúcar. Hace poco Miriam nos sorprendía con este delicioso crumble danés, y rebuscando he recordado mi receta de crumble de frutos secos para servir la pasta. Esta receta se le dedico a Laurence, agradeciendo su amabilidad por recibirnos en su casa y cocinar para nosotros una cena tan rica, incluida la deliciosa tarta de mousse de chocolate belga.
Ingredientes, 4 personas
1 kgr. tomates maduros, un ramillete de albahaca, 50 gr. piñones, 120 gr. pan rallado, 50 gr. parmesano o grana padano rallado, sal, 115 gr. mantequilla sin sal, aceite de oliva, para el molde.














