Una de las actividades más demandadas de los visitantes a Tailandia son las clases de cocina, que se pueden contratar directamente en muchos hoteles, como en el hotel de Krabi en el que nos alojamos en nuestra estancia en el sur del país. Krabi no es una de las zonas más turísticas, y nuestro hotel en realidad es un pequeño resort de bungalows a pie de playa, en mitad de la selva y rodeado de cocoteros.
Además, claro, no hay que perderse las excursiones a los alrededores, como la visita en barco a las islas cercanas, o excursiones en kajak, o la visita al impresionante templo budista de Krabi, en lo alto de una gran montaña a la que hay que subir por una empinada escalera. Las clases de cocina empiezan con la visita al mercado local, donde acudimos muy temprano para aprovisionarnos debidamente.
El mercado de Krabi
El mercado de Krabi sorprende por el tamaño y la variedad de productos que nos ofrece. A pesar del aparente caos, todo está bien organizado y señalizado, con zonas para el cerdo, ternera, otras para las aves, pescados, mariscos, otras para verduras y frutas, flores, especias, etc. También encontramos una zona de comida rápida, en la que hay mucha gente comiendo (le gente por aquí está siempre comiendo, todo el día). Aprovechamos para desayunar unos curiosos pastelitos de coco recién hechos y una especie de buñuelos fritos, muy parecidos a los churros de aquí, muy ricos. Grandes mesas alargadas sirven para sentarse y degustar los productos. También comemos piña fresca, pelada y cortada en trozos, comprada allí mismo.
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