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Cómo cocer el arroz basmati. Consejos de cocina

Arroz basmati © José Maldonado

Arroz basmati © José Maldonado

El arroz basmati es uno de los mejores arroces largos, sobre todo si lo queremos usar como acompañamiento de platos de curry o platos orientales en general. El auténtico basmati se cultiva en la India y Pakistan, siendo las zonas montañosas del Himalaya donde se produce el basmati de mayor calidad. Es un arroz de grano muy largo, que durante la cocción se alarga todavía más, y que puede encontrarse en dos formas, basmati blanco y el basmati marrón, más oscuro.

Pureza genética del arroz basmati

El nombre basmati deriva de su carácter aromático, que lo diferencia de otros arroces de grano largo. De hecho hay muchos fraudes al respecto y se venden como basmati  arroces de grano largo que no lo son, a precios considerablemente inferiores. Incluso en USA se llegó a patentar este tipo de arroz, lo que derivó en un importante conflicto diplomático, ya resuelto, y que hubiera supuesto grandes pérdidas económicas para la India, principal productor del mundo.

Actualmente la India ha estudiado y registrado su código genético, con el fin de preservar su pureza genética. De hecho, el basmati dedicado a la exportación es sometido a pruebas de ADN que garantizan la pureza y permiten certificar la producción, así garantizada.

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Convertidor de medidas en cocina

medidas

Nada más fastidioso que encontrar una receta de un plato o de una bebida que venga en medidas que no podemos cuantificar. Esto suele ocurrir cuando consulto algún libro o revista americano o inglés (también australianos), o en muchas webs y blog anglosajones. No muchos sabemos que Google tiene cientos de herramientas incluidas en el buscador, y una de ellas precisamente es el conversor de medidas de Google.

Por ejemplo, si en el cuadro de búsqueda de Google escribimos: 5 oz in ml, nos convertirá de forma automática las onzas a mililitros (o centímetros cúbicos, que es lo mismo).

El único inconveniente es que hay que escribirlo en inglés. Por ejemplo, tenemos estas funciones básicas que nos permitirán adaptar muchas recetas sin problemas:

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Cómo cocer arroz. Consejos de cocina

Arroz basmati © José Maldonado

Arroz basmati © José Maldonado

Muchas de las consultas que se hacen en los blogs de cocina se refieren a técnicas básicas como freír, cocer u hornear alimentos, o acerca de determinados ingredientes. Una de las técnicas básicas de la que os quiero hablar hoy es cómo cocer arroz correctamente, para que quede suelto y en su punto.

Antes de empezar, hay que diferenciar los diferentes tipos de arroz, ya que cada uno será adecuado para una técnica de cocción diferente. No es lo mismo cocer un arroz basmati, evidentemente, que un arroz bomba, por ejemplo, de los que usamos para la paella o arroces caldosos.

El principal punto a tener en cuenta es el contenido en almidón del grano de arroz, que es bastante alto en general, aunque hay algunos tipos con mayor contenido que otros, lo que determinará que queden más o menos pastosos o ligeros.

Técnica para que el arroz quede suelto

Así, si queremos un arroz ligero y suelto, lo mejor es eliminar una parte de ese almidón. Para ello podemos lavar el grano, poniéndolo en un cuenco o recipiente profundo. Lo cubrimos con agua del grifo, abundante y fresca. Vemos que el arroz se deposita en el fondo, inclinamos el recipiente y tiramos el agua. Volvemos a repetir el proceso varias veces, hasta que veamos que el agua sale limpia, transparente.

Normalmente este proceso de lavado y aclarado se suele aplicar a los arroces tipo basmati o de grano largo, cuando queremos cocerlos como acompañamiento de otros platos, pero también es eficaz en cualquier otro tipo de arroz.
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Cómo hacer pasta fresca de colores, la pasta de tomate

Pasta fresca de tomate © José Maldonado

Pasta fresca de tomate © José Maldonado

Las pastas, tanto secas, como frescas, pueden colorearse con extractos vegetales. Normalmente se usa el tomate o las espinacas, pero hay gran variedad de aditivos. Incluso podemos colorearla con la tinta de calamar, para la pasta “nero di sepia”, ideal para servir con salsas de pescado y marisco. En este caso os explico cómo hacer pasta fresca de colores, la pasta de tomate.

Para elaborarla se agrega a la masa puré de tomate concentrado industrial, o bien passata de tomate casera, con lo que adquiere un tono cálido y un ligero color rojizo. La masa resultante es algo más blanda y húmeda, por lo que conviene espolvorearla con un poco más de harina durante el estirado, ya que se vuelve un tanto pegajosa.

Ingredientes, para 4 raciones (aprox. 500 gr. de pasta)

300 gr. harina, más algo más para la mesa, 3 huevos, una cucharadita de aceite vegetal, 1,5 cucharadas de puré de tomate concentrado o passata de tomate.

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Cómo hacer conservas caseras, consejos

Conservas caseras

Hace años era costumbre muy arraigada hacer conservas caseras, para preservar frutas y verduras y poder consumirlos en los meses de invierno. Esta costumbre todavía existe, afortunadamente, en las zonas rurales de España y otros países. En Francia las amas de casa siguen haciendo sus propias conservas con frutos silvestres, moras, grosellas, arándanos, etc. o con las frutas de sus huertos y casas de campo. Explicamos aquí cómo hacer conservas caseras.

En muchas zonas de Italia se siguen haciendo maravillosas conservas de tomate y otras verduras, a pesar de que la industrialización nos permite comprar conservas de buena calidad. Pero las conservas alla casalinga todavía tienen su hueco en las cocinas. Y es que no hay mayor placer que preparar tus propias conservas caseras, que lógicamente no se conservan tanto tiempo como las conservas industriales, pero duran bastante si se siguen unos recomendaciones de esterilización mínimos.

Selección y preparación de las verduras

El primer consejo, muy importante, es la correcta selección de la fruta o verduras. Hay que tener cuidado de que no tengan desperfectos, parásitos, y que estén en su punto justo de maduración. El primer procesado es el lavado correcto, con agua abundante, para luego proceder al pelado o escaldado, si son tomates, por ejemplo. El escaldado además ayuda a esterilizar las verduras.

Algunas frutas o verduras se deben cortar en trozos. Otras conservas se harán con mermeladas o confituras, en las que cocemos el género con azúcar y aromatizantes. El azúcar, en altas concentraciones, produce un medio anaerobio que impide el posterior desarrollo de ciertos gérmenes, aunque no todos, por lo que es importante la esterilización posterior.

Preparación de los tarros

Los tarros a rellenar deben estar bien limpios y con cierres herméticos. Si quieres se pueden esterilizar en agua hirviendo previamente. Una vez limpios y secos, se rellenan con la conserva, procurando dejar nada o poco aire en el interior, una vez puesta la tapa.

Esterilización de las conservas

Luego introduciremos los tarros en una olla con agua, que debe cubrir “hasta el cuello” de los tarros, justo debajo de la tapa. Se puede añadir sal al agua para incrementar el punto de ebullición y conseguir una desinfección más eficaz.

Si quieres puedes poner unos trapos entre los tarros para que no se rompan al hervir, ya que pueden chocar entre ellos. Para una pasteurización correcta se calcula un tiempo de cocción de 40 minutos a fuego medio, que si los tarros son grandes deberá prolongarse.

Conservación y almacenaje de las conservas

Después se dejarán los tarros dentro del agua, hasta que se hayan templado. Luego se sacan con cuidado y se comprueba que la tapa está herméticamente cerrada. Se dejan enfriar por completo y se guardan en lugar seco y fresco, mejor alejado de la luz, como en las clásicas despensas o armarios, donde se conservarán varios meses sin problemas.

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Consejos para hacer helados

 Consejos para hcer helados

Soy un enamorado de los helados, y ya desde pequeño los hacía en casa, sin ninguna maquinaria específica, y os puedo asegurar que se pueden hacer muy buenos helados en casa sin necesidad de tener una heladora.

¿Qué necesitamos para hacer helados en casa? Básicamente, un tenedor o unas varillas, un recipiente para congelar la crema, si es posible metálico, unos boles y poco más.

Las cremas

Eso sí, necesitamos tener paciencia, para que el helado adquiera su textura especial requiere su tiempo. Las bases que nos permitirán hacer helados y sorbetes pueden ser muy variadas. Aquí os consigno algunas de las más utilizadas:

*crema inglesa (yemas, leche y azúcar) aromatizadas con vainilla, canela, especias, hierbas, frutas, etc.

*cremas de nata espesa montada (chantilly) con frutas, chocolate, aromatizantes

*zumos o licuados de frutas frescas o en almíbar, con añadido de almíbar

*cremas de yogurt con frutas frescas o congeladas

*cremas de quesos cremosos, tipo mascarpone, con leche, azúcar en polvo y frutas u otros aromatizantes

Prácticamente cualquier crema puede ser congelada y convertida en helado o sorbete. La principal consideración es que el contenido de azúcar debe ser alto, ya que el frío anestesia las papilas gustativas y una crema que en caliente nos parece muy dulce una vez helada su sabor resulta insípido.

Dentro de los aromatizantes, siempre intentando que sean naturales, tenemos gran variedad. Yo prefiero usar frutas naturales, pero igualmente quedan bien frutas congeladas. Cuanto más intenso el sabor de la fruta mejor resultará el helado.

También podemos añadir licores que combinan bien con las cremas o con las frutas, pero si es para niños mejor evitarlo.

La elaboración casera del helado

Una vez preparada la crema base, según la receta, la debemos congelar en una bandeja o recipiente metálico, dejando una hora o hasta que se empiecen a formar cristales. Este es el momento de sacar del congelador y batir, con un tenedor o con varillas, para romper los cristales de hielo y hacer un helado cremoso.

Se vuelve a meter a congelar una hora, sacando de nuevo y volviendo a batir. Deberemos repetir este proceso varias veces hasta que veamos que el helado ha quedado cremoso.

Otra alternativa cómoda y rápida es dejar congelar la crema casi por completo, varias horas, y luego cortar en trozos y batir con un robot de cocina o con la Thermomix, hasta que quede cremoso. Volvemos a congelar y listo.

Por supuesto, si nos gusta mucho hacer helados, podemos adquirir una de esas carísimas máquinas para hacer helados, que incorporan un compresor y baten la crema a la vez que la congelan. Son algo caras, pero si eres un “adicto” al helado, puede compensarte.

Cómo conservar los helados

Mejor guardarlos en tuppers herméticos en el congelador, para evitar tomen olor a otros productos. Si es un helado casero, debemos gastarlo en un plazo de pocos días, no más de una semana, ya que los componentes se deterioran y además va perdiendo su especial aroma.

Cómo servir los helados

Mejor dejar el helado unos 20 minutos a temperatura ambiente antes de servirlo, para que quede más suave. Usando cucharas especiales de helado podremos moldear bolas de diferentes tamaños, que serviremos en copas o en barquillos. Pero con una simple cuchara se pueden servir muy bien también.

 

Un truco es poner la cuchara del helado en agua bien fría antes de usarla. Por último podemos acompañar el helado con frutas, siropes y jarabes o coulis de frutas azucarados. Personalmente, me encanta servir el helado de vainilla con unas gotas de licor, si es un buen wisky de malta mejor.

Los italianos los sirven a veces afogatto, es decir, helado “ahogado” en líquido, normalmente café, o café con licor, una maravilla que pude disfrutar el verano pasado en Venecia, ideal para calmar el calor.

 

 

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Consejos para la prevención del anisakis en cocina

Anisakis

Una duda muy común es cómo evitar la infección por anisakis, un parásito muy frecuente en muchas especies marinas. Contestamos a una duda enviada a nuestra sección Consulta a Pepekitchen por Stella:

Mañana tenía pensado hacer boquerones en vinagre, los hago a menudo, porque nos gustan a todos, pero claro, cada vez que los hago los congelo antes por el tema del bichito ese, que no tengo ni idea de como se llama, mi pregunta es la siguiente, ¿es necesario hacer este proceso de congelarlo?

La respuesta es clara, sí y siempre. Bacalao, sardina, boquerón, arenque, salmón, abadejo, merluza, pescadilla, caballa, bonito y jurel suelen ser las especies más afectadas por este parásito intestinal llamado anisakis, que incluso puede afectar a pulpos y calamares.

El riesgo de afectación o transmisión al hombre se reduce mucho si se hace una correcta evisceración del pescado en alta mar, con su posterior congelación a muy bajas temperaturas.

La transmisión se produce por ingesta del pescado fresco crudo o poco cocinado, como ocurre con los boquerones en vinagre o diversos cebiches de pescado, sashimis y sushi. De hecho se detectó este parásito por vez primera en Japón, donde es costumbre comer el pescado crudo.

En el hombre no suele causar cuadros muy graves, desde molestias digestivas e intoxicaciones hasta afectaciones articulares por larvas, incluso en órganos como pulmón o hígado. Pero los síntomas más frecuentes son las frecuentes alergias a los componentes del anisakis, desde simples erupciones cutáneas hasta cuadros más severos.

Tampoco hay que asustarse ante todo esto ni dejar de comer pescado. Eso sí, hace ya tiempo que se recomienda congelar el pescado que vaya a ser consumido crudo, muy importante cuando se usa para sushis o sahimi, o como en el caso que nos comenta nuestra lectora de los boquerones en vinagre.

La congelación debería ser a -20º C durante 24 horas, incluso 48- 72 horas si son piezas grandes. Nuestros congeladores domésticos no suelen llegar a temperaturas tan bajas, por lo que a veces es preferible comprar el pescado ultracongelado, así evitamos riesgos innecesarios, y encima es más barato.

Debería hacerse siempre y por sistema, en algunos países como Holanda donde se descubrieron los primeros casos apenas se encuentra pescado fresco. Si lo vamos a cocinar, hay que tener en cuenta que para destruir el anisakis se necesitan llegar al menos a 60 ºC durante 10 minutos.

Pero esta temperatura muchas veces, sobre todo en pescados grandes, no se alcanza en el interior de las piezas, pegadas a la espina central, donde puede alojarse el parásito, sobre todo cuando se cocinan al horno o a la plancha. En estos casos, la opción es congelarlo de forma adecuada o cocinarlos muy bien, evitando partes poco hechas.

Por tanto, yo aconsejaría, incluso en pescados que van a ser cocinados, congelarlos por sistema al menos 48 horas para evitar estos riesgos. Lo malo es que, incluso habiendo matado al anisakis por congelación o por calor, sigue estando presente y puede seguir causando síntomas de alergia en personas especialmente susceptibles o que hayan sido expuestos repetidamente al parásito.

Más información  Consumer.es

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Consejos para la cocción de legumbres y verduras

 

Hoy he recibido una interesante consulta de una lectora, Olimpia, sobre cocción de legumbres y verduras:

Hola Pepe, a raíz de la receta de ensalada de lentejas me ha surgido la eterna duda de siempre: cómo cocinarlas para que no se salgan los pellejos y se queden enteras. Sobre todo cuando las voy a utilizar para ensalada que gusta encontrármelas y no tener un puré… Otra duda que me surge es el tiempo adecuado de cocción.

Contestando a sus dudas, decir que por mi experiencia creo que tenemos la costumbre de cocer en exceso las verduras y legumbres, personalmente me gustan más tiempos de cocción cortos, que queden al "dente", y además así conservan mejor sus propiedades.

Lógicamente, dependerá de la verdura o legumbre, los tiempos de cocción son variables, incluso pueden influir la dureza del agua (cantidad de cal) o incluso si se añade sal y la cantidad añadida. Mucha gente recomienda cocer e incluso remojar los garbanzos con agua mineral, lo considero un despilfarro, pero bueno.

Cocción de legumbres

Respecto a las legumbres, ya sabemos que, salvo las lentejas, las demás es mejor remojarlas unas horas. Un truco sencillo para reducir el tiempo de remojado de los garbanzos es añadir sal y una cucharadita de bicarbonato al agua de remojado, así en un par de horas estarán listos para su cocción. Luego es necesario aclararlos bien para eliminar los restos de bicarbonato.

Otro consejo es cocinarlas a fuego muy lento, como pasa con las alubias en la fabada, incluso "asustándolas" con agua fría de vez en cuando, sabiduría popular aplicada para que la cocción sea muy suave, así evitamos pierdan la piel por una cocción muy fuerte. Puedes aplicar este consejo a las lentejas también.

Las legumbres deben quedar tiernas, pero lo justo, si cocemos demasiado los garbanzos o lentejas ya sabemos que empiezan a perder la piel e incluso se deshacen en el guiso, algo que normalmente no es aconsejable.

Por tanto, no soy nada partidario de la olla a presión para las legumbres, no controlas la cocción y al hacerse a altas temperaturas pierden la piel fácilmente.

Cocción de verduras

Aplicaremos técnicas parecidas, sin remojado, claro. Las verduras, si son congeladas, como guisantes o judías verdes, ya han sido sometidas a una breve cocción previa a la congelación, por lo que los tiempos de cocción hay que acortarlos bastante.

Si son frescas los tiempos serán más prolongados. Para las verduras se tiene la costumbre de cocerlas demasiado, al final encontramos unos vegetales sin color y sin sabor, todo ha quedado diluido en el agua de cocción. Es mucho mejor dejarlas menos cocidas, en su punto justo, un poco al dente.

Otra opción más sana y que permite conserven mejor su sabor y color es la cocción al vapor, ya sea en ollas especiales o los accesorios de ciertos robots como Thermomix, con su recipiente varoma.

Un pequeño truco para que conserven su bonito color verde los guisantes o las judías verdes es añadir un poco de bicarbonato al agua de cocción, o incluso mejor espolvoreado sobre las verduras antes de cocerlas al vapor. Sobre todo importante cuando son congeladas.

Espero haber resuelto vuestras dudas sobre cocción de legumbres y verduras. Ya sabéis que podéis enviar cualquier consulta sobre técnicas de cocina a nuestra sección Consulta a Pepekitchen.
 

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Cómo hacer un wok, técnicas de cocina

Cómo cocinar con wok, ténicas de cocina

El wok está de moda, no hay más que ver la cantidad de restaurantes que adoptan este término para atraer clientela ávida de nuevas experiencias culinarias. Pero, ¿qué es en realidad el wok? El wok no es más que esa sartén de fondo redondo, amplia, en la que se elaboran gran parte de los platos de la cocina oriental, sobre todo china, vietnamita o japonesa. Aquí explicamos las nociones básicas sobre cómo hacer un wok, técnicas de cocina.

El wok es un utensilio muy primitivo, seguramente tendrá miles de años, y está diseñado para cocinar alimentos de forma rápida y saludable. Al igual que ocurre con la paella española, el continente da nombre al contenido, de manera que a los platos elaborados en este recipiente también se les llaman “wok”, como wok de ternera con fideos chinos, por ejemplo.

Cómo elegir correctamente un wok, su mantenimiento

A la hora de elegir un wok es mejor no dejarse llevar por el diseño. Los más sencillos, de puro y fino latón, son los mejores, ya que transmiten de forma más rápida y eficaz el calor a los alimentos, que es lo que se trata. Así, los carísimos woks de hierro colado con recubrimiento de teflón al final no superan a un barato y ligero wok de latón comprado en una tienda de los chinos.

Pero es que además el wok debe agitarse mientras se utiliza, usando su mango de madera, algo que no podremos hacer con los pesados woks de diseño, que además no tienen mango, sólo asas.

Calentar el wokAntes de usar el wok, debemos “curarlo”, igual que se hace con otros recipientes. Lo mejor es calentarlo al fuego con un poco de aceite, removiendo para que impregne bien las paredes, y luego lo dejamos enfriar, con el aceite dentro. Tiramos el aceite y ya está listo para su uso.

Igualmente, cada vez que lo utilicemos, deberemos lavarlo bien con agua jabonosa y antes de guardarlo impregnarlo con un papel de cocina untado de aceite, por dentro y por fuera, para evitar que se ennegrezca.

Preparación de un wok, la mise en place

El “truco” de cocinar con wok es saltear los alimentos a muy alta temperatura, con lo que quedan sellados por fuera, dorados y crujientes pero jugosos en el interior. Para ello hay que tener, antes de empezar a cocinar, todos los alimentos bien cortados en rodajas o láminas más o menos finas, y con el mismo grosor aproximado, para que se cocinen por igual.

Los trozos deben ser medianos, lo justo para que se puedan comer de un bocado, ya que lo tradicional es comerlo con palillos, así que no se usa el cuchillo en la mesa. Podremos hacer combinaciones de verduras, como cebollas, cebolletas, espárragos, pimientos, champiñones, setas chinas, etc. Otras verduras será mejor blanquearlas previamente un minuto en agua hirviendo, para ablandarlas, como el brécol o la coliflor.

Además se añaden carnes, pescados o mariscos, sobre todo langostinos pelados. Las carnes pueden ir picadas, pero la mayoría de las veces es mejor en lonchas delgadas, igual que el pescado, que debe ir bien limpio de piel o espinas y fileteado.

Las carnes preferidas son el pollo, la ternera o el cerdo, que además se pueden marinar previamente con salsa de soja y vinagre de arroz para darles más sabor.

Cocinar el wok, el salteado por pasos

Una vez todo listo y preparado, ponemos a precalentar el wok a fuego alto. Lo mejor es un fuego de gas, tradicionalmente era un fuego de leña, pero si usamos vitrocerámica o inducción tendremos problemas, sobre todo ya que el fondo del auténtico wok es redondo, para permitir repartir mejor el calor. Sin embargo, ya existen modernos woks con fondo plano, aunque no es lo mismo.

Pero no seamos tan puristas, en una vitrocerámica a máxima potencia también se puede hacer bien. Lo único importante es dejar el tiempo suficiente para que el wok esté muy caliente.

Saltear verduras en el wokAñadimos un poco de aceite, yo prefiero girasol, o mejor aceite de sésamo si tenemos a mano, y vamos salteando las verduras primero, dando vueltas con paleta hasta que se doren a fuego fuerte. Apartamos y añadimos un poco más de aceite, y ahora salteamos las carnes o pescados, hasta que se doren. Añadimos ahora las verduras de nuevo y agregamos la salsa preferida, que puede ser salsa de soja, salsa de ostras o picante, o una mezcla de todas, incluso con un poco de jerez o mejor vino de arroz o caldo. Removemos y dejamos reducir un poco.

En algunos woks se añaden también arroz o fideos chinos de trigo o de arroz, con lo que se convierten en platos muy completos. El arroz se debe cocer primero en agua salada o al vapor, y una vez escurrido se saltea con el resto de ingredientes. Los fideos deben remojarse en agua caliente o cocerse breves momentos, según el tipo. Se escurren igualmente y se saltean un momento con el resto del wok.

Cocción al vapor en el wok

El wok es, en muchas cocinas chinas, el único utensilio de cocción, así que también se usa para cocer al vapor, algo menos conocido. La manera tradicional es poner en el fondo del wok un lecho de agua sobre el que se colocan unos palillos formando una cruz. Sobre los palillos se apoya la vaporera de bambú, dentro de la que se introducen los alimentos, como en esta receta de wontons de pollo y setas chinas al vapor.

Los modernos woks disponen también de una rejilla adaptable al borde, donde se puede cocinar al vapor usando una tapadera.

Recetas de woks hay tantas como platos orientales, ya que como dije la mayoría de la cocina asiática se elabora en este recipiente. Os animo a seguir nuestro blog Pepekitchen donde iremos publicando variadas recetas de woks que os harán disfrutar de una manera de comer sana y divertida.

 

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Cómo hacer un sofrito

Sofritos

El sofrito es una de las preparaciones básicas, junto con los fondos o caldos de pescado o de pollo, más utilizados en la cocina española, ya sea como base para estofados o guisos de carne, arroces o incluso sopas, cremas y salsas. Aquí os explico los secretos de cómo hacer un sofrito.

La base de un buen sofrito es el buen aceite de oliva, calentando a fuego medio, en que saltearemos las verduras picadas muy finas. Normalmente se añaden en orden de dureza.

Así, en un sofrito normal pondremos primero la cebolla picada muy fina, y cuando ya esté “pochada”, es decir, tierna, transparente pero no dorada, añadimos los ajos y los pimientos, verdes o rojos, según la receta. Dejamos cocer a fuego medio y luego incorporamos los tomates pelados y en trozos pequeños.

El secreto es saltear a fuego lento de manera que los ingredientes queden más cocidos que fritos. El sofrito debe cocer 15 minutos, por lo menos, para que todo quede muy tierno. Si ves que se queda seco habrá que añadir algo de agua o caldo para evitar se agarre.

También deberemos remover con frecuencia. Ajusta de sal ya casi al final y luego ya lo puedes usar para tus recetas favoritas. Si quieres puedes tenerlo ya preparado de antemano, incluso congelado en porciones, para ahorrar tiempo. Muchos sofritos incorporan pimentón dulce, ten cuidado de añadirlo ya al final y no freirlo apenas, ya que entonces daría un sabor algo amargo.

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