Tengo que reconocer que me encantan los cacharros de cocina. No hace mucho Mikel hablaba en su blog de los cacharros más o menos inútiles que vamos acumulando en nuestras cocinas. Entre ellos mi sugerencia era la arrocera eléctrica, invento chino (aunque mientras escribo esto Skiken me dice por twitter que es invento japonés), un aparato ciertamente voluminoso y aparentemente poco útil para la mayoría, a no ser que sigamos una dieta oriental a base de arroz. Teniendo este nuevo trasto en la cocina, la verdad es que cada día voy descubriendo sus muchas ventajas. Os hablo de los usos y ventajas de la arrocera eléctrica.
La principal ventaja de la arrocera eléctrica es su precio, en tiendas chinas ronda los 30 euros, según el tamaño, bastante económica.
Para los que no conozcan este aparato, explicar que se trata de una especie de olla eléctrica, con tapa hermética y resistencia interior, basada en la misma tecnología de las máquinas panificadoras. El recipiente interior es desmontable, para poder lavarlo, y debajo tiene un botón que actúa como sensor del peso, y que controla la resistencia. Aunque a veces pueden tener más funciones, los controles son muy básicos, una posición de calentamiento y otra de cocción.
Se pone dentro el arroz y el agua, normalmente la misma cantidad de ambos, se tapa y se conecta el programa de cocción, y a los 5-8 minutos, según la cantidad de arroz, salta de forma automática a la posición de “mantener caliente”, de manera que el arroz no se pasa y se mantiene caliente hasta el momento de comerlo. Incorpora una paleta especial de plástico para sacar el arroz y no arañar el interior del recipiente.





