
El Munster o Munster-Géromé es un queso de pasta blanda procedente de las zonas montañosas del norte y este francés, en las laderas de los Vosgos, en la regiones de Alsacia y Lorena, sobre todo, aunque también se produce en otras regiones lecheras cercanas.
Se elabora con leche de vaca, y la historia cuenta que fueron los monjes los primeros en elaborar este excelente queso, con los excedentes de la leche, y de aquí podría venir su nombre, de “munster” que significa “monasterio” en la lengua nativa. También puede venir su nombre de la localidad de Munster, cercana a Colmar, en los Vosgos.
Sea como sea, se trata de un queso muy antiguo, elaborado con la leche de las vacas autóctonas, muy rica en matices gracias a los abundantes pastos de esta zona. Lo que ocurre es que la producción está muy industrializada, con lo que la mayoría del Munster se elabora con leche pasteurizada, que pierde esos aromas y matices de la leche cruda. Afortunadamente, todavía se sigue produciendo Munster de leche cruda en pequeñas granjas, en torno a un 9% de la producción, el llamado Munster de granja, muy apreciado en la zona, con lo que es difícil de conseguir fuera del mercado local.
En la producción es un queso sin prensar, de masa cruda, no cocida, y corteza lavada. Se fabrica en discos de grosor variable, de 450 gr. hasta el kilo y medio, y su característica corteza rojiza se debe a la fermentación de hongos, llamados fermentos rojos. La maduración es corta, con un mínimo entre 14 y 21 días, los suficientes para apreciar su textura cremosa. Se suele envasar protegido con papel encerado, para proteger su corteza delicada, y dentro de cajas de cartón o madera, dada su blanda textura.
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