Ayer estuve en el Ikea cercano y a la entrada me regalaron un vale para degustar tapas suecas con el almuerzo. No es que la comida sueca sea mi preferida, pero lo poco que conozco me gusta bastante. Reconozco que me encantan las albóndigas suecas que sirven en el menú, y la combinación con patatas, pepinillos y mermelada de arándanos es sencillamente genial.
Al final, y por la hora, no nos quedamos a comer, pero la pequeña tienda de Ikea Food que hay a la salida es toda una tentación, y una buena manera de acercarse a la cocina sueca. A pesar de ser pequeña, hay casi de todo. En congelados encontramos salmón fresco y las clásicas albóndigas, que aprendí a hacer en casa hace tiempo. Entre las bebidas lo mejor es la sidra de peras, en grandes latas, que bien fría es una maravilla, bastante dulce.
También encontramos bricks con bebidas de arándanos y escaramujo, entre otros, y consecuencia del gusto de los nórdicos por los frutos del bosque son las abundantes mermeladas. Muchos de estos productos son además ecológicos. Me traigo una mermelada de naranja con flores de sauco muy rica, y la clásica de arándanos rojos, una delicia, que además está de oferta. También venden salsa de vainilla en bricks, que es la que suelen servir para acompañar las tartas de frutos rojos.




