
Ya quedan pocas horas para la esperada cena de Nochebuena, la más importante de las comidas de Navidad. En la mayoría de los hogares es costumbre reunirse en estas fechas con familiares y amigos, y es momento de comer bien y beber mejor.
Un consejo básico, válido para cualquier otra cena a la que tengamos invitados, es no complicarnos mucho las cosas, tampoco creo que nuestras familias quieran que pasemos muchas horas en la cocina. De hecho, yo recomendaría prepararlo todo con cierta antelación. Muchos de los platos se pueden preparar el día antes, o incluso durante la mañana, con lo que a la hora de la cena estaremos más tranquilos, y libres para decorar la mesa y atender a nuestra familia.
Así, las sopas o cremas se pueden hacer uno o dos días antes sin problema. Los asados de carne se pueden hacer el día anterior, o esa misma mañana, incluso mejoran reposando unas horas. Los pescados son más delicados y sí deberemos cocinarlos, igual que el marisco, a última hora. Otro punto importante es no arriesgarnos con recetas que no hayamos practicado antes alguna vez, corremos el riesgo de que nos salgan mal y dejar a los invitados sin cenar, o tener que acudir a soluciones improvisadas.
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