Ahora que nos acercamos a la vigilia, el bacalao adquiere todavía más importancia en la cocina española. Aunque ya se puede comprar bacalao de media salazón, o bacalao desalado y remojado, no hay que olvidar unos cuantos consejos básicos sobre cómo desalar correctamente el bacalao.
A la hora de comprar el bacalao, es mejor en piezas enteras, sobre todo por el precio, más asequible que si compramos los caros lomos. Las partes más gruesas las usaremos para sacar los lomos, en guisos como el bacalao al pil-pil, y el resto lo aprovecharemos para fritos, ensaladas y guisos al horno o sopas.
Una vez en casa, se pone la pieza en una bandeja grande bien cubierta de agua fría, cambiando el agua tres veces al día para ir eliminando la sal. Si hace calor es mejor ponerlo en la parte baja de la nevera, ya que con la temperatura elevada de la cocina podría estropearse. Hay que tener en cuenta que, aunque el bacalao seco se conserva mucho tiempo a temperatura ambiente, una vez rehidratado deberá consumirse pronto. En todo caso, una vez remojado debe guardarse en frío, y si no lo vamos a gastar en poco tiempo se puede congelar en bolsas herméticas, una vez bien escurrido, troceado y seco con un paño o papel de cocina.
El proceso de desalado dura unos 2-3 días, dependiendo del grado de secado. Un truco para acelerar el proceso es, una vez remojado unas 12 horas, cubrirlo con leche hirviendo durante 3-4 horas. Una vez remojado el bacalao aumenta bastante de volumen.







