Uno de los lugares preferidos durante nuestra reciente visita a Bruselas, y siguiendo la recomendación de algunos amigos, han sido los desayunos en Le Pain Quotidien, en rue des Sablons, una franquicia de panaderías ecológicas donde tomar un café y un croissant se puede convertir en una experiencia inolvidable.
Quizás tenga razón el Antigourmet en sospechar sobre la auténtica filosofía ecológica de esta cadena de panaderías-boulangeries, que tienen sucursales por todo el mundo, incluido Madrid, donde tienen dos establecimientos, en Fuencarral y Velázquez. De todos modos, y sea como sea, es un placer desayunar en un ambiente relajado, y poder tomar unos croissants con mantequilla de verdad, y mermeladas deliciosas, allí puestas en la divertida “mesa comunal”, donde puedes consultar la prensa diaria.
Cada mañana nos desplazábamos en tranvía al centro de Bruselas, y nuestra primera parada obligada era aquí. Una buena manera de empezar el día, desde luego. El café se sirve en tazones de cerámica, el café doble es para nadar en él, a la antigua usanza. Me quedé con ganas de comprar alguna de las mermeladas, como la de higos, o unos tazones, para casa. A la salida tienen una pequeña tienda donde comprar casi todo lo que tienen, incluido la vajilla, que está muy conseguida, con un aire retro y el logo de la empresa.







