Entradas con la etiqueta ‘azúcar’

Cómo hacer un almíbar casero, puntos de cocción del almíbar. Técnicas de cocina

Miércoles, 10 de Febrero de 2010

almíbar

El almíbar es la base de muchas elaboraciones de repostería caseras. Básicamente se trata de un jarabe espeso obtenido por la cocción del azúcar en un medio líquido, normalmente agua, aunque hay muchos tipos de almíbar, como veremos. Os explicamos con detalle cómo hacer un almíbar casero.

El azúcar que debemos usar es el azúcar blanco refinado, ya sea en terrones como en polvo. La cocción de almíbar debe empezar mezclando el agua y el azúcar en un cazo de fondo grueso, mejor si es de cobre no esmaltado o de acero inoxidable, y que debe estar muy limpio.

Se debe calentar de forma progresiva, empezando a fuego lento para que el azúcar vaya disolviéndose. Una vez el azúcar se ha fundido, podremos subir la temperatura y dejar que cueza hasta que el almíbar alcance el punto deseado, como veremos más adelante. Durante la cocción lo mejor es no remover el almíbar, y únicamente deberemos pasar un pincel remojado por los bordes, la zona en contacto con las paredes, para evitar que se cristalice en esas zonas. Esto debe hacerse durante todo el tiempo de cocción.

Lo ideal para calcular los diferentes puntos de cocción del almíbar es usar un pesajarabes, una especie de termómetro especial que nos irá indicando la temperatura que va alcanzando. Pero si no lo tenemos se puede usar el método tradicional, de toda la vida, de ir cogiendo un poco de almíbar con la cuchara y pasarlo entre los dedos, mojados previamente en agua fría. Según la textura que adquiera entre los dedos iremos hablando de los distintos puntos de cocción.

Puntos de cocción del almíbar

Almíbar flojo

Corresponde a 100º de temperatura, cuando rompe a hervir el almíbar, totalmente transparente, y cubre bien una espumadera. Sirve para frutas en almíbar, savarins y otras preparaciones.

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Pan de nueces y azúcar moreno. Mis recetas con panificadora

Sábado, 26 de Septiembre de 2009
Pan de nueces y azúcar moreno © José Maldonado

Pan de nueces y azúcar moreno © José Maldonado

Otra nueva receta para panificadora, este pan de nueces y azúcar moreno tiene un ligero sabor dulce muy agradable, y resulta ideal tostado en rebanadas con un poco de queso fresco cremoso, como el que elaboramos en casa hace poco. He usado las nueces de pecan o pacanas, que por aquí se llaman también nueces americanas, pero puedes usar igualmente las nueces normales.

Tiempo de elaboración: 15 minutos
Raciones: para un pan de 1250 gr. aprox.
Dificultad: Fácil
Coste aprox.: 4 euros

Ingredientes, para un pan de 1250 gr. aprox

185 cc. agua mineral, 150 cc. leche entera, 30 gr. mantequilla, 4 y media cucharadas de azúcar moreno, 2 cucharaditas de canela molida, ¾ cucharadita de sal fina, 60 gr. copos de avena , 750 gr. harina de fuerza, 2 cucharaditas de levadura seca de panadero, 100 gr. nueces de pecan, peladas y troceadas. Leer el resto de esta entrada »

Pao-de-ló, bizcocho tradicional de huevos portugués

Viernes, 21 de Agosto de 2009
Pao-de-ló © José Maldonado

Pao-de-ló © José Maldonado

La hospitalidad portuguesa es digna de admiración. Tuvimos la suerte de ser invitados a una cena en casa de unos amigos de Oporto. A pesar de la barrera del idioma, nada insalvable, lo pasamos muy bien. Acudimos con unas botellas de Albariño, compradas en Coruña, y otra de Oporto, fruto de nuestra visita a Taylor´s. Aparte de una excelente comida informal, me llama la atención un postre que viene envuelto en una elegante caja, y que me sorprende sobre todo por la suavidad. Se trata del pao-de-ló, que podríamos traducir como pan de huevos, un delicioso bizcocho de huevos muy esponjoso, elaborado artesanalmente en una conocida pastelería de Oporto.

Estos días he estado buscando la receta, y he encontrado algunas versiones con almendras molidas, como el pao-de-ló de Amêndoas, pero la más parecida a lo que tomamos es esta que os dejo. El secreto es el batido de los ingredientes, introduciendo mucho aire a las claras, y la cocción a horno suave, lenta, que puede durar cerca de una hora. Al llevar poca harina queda muy cremoso en el interior, muy ligero, con una textura especialmente suave.

Ingredientes

8 huevos, 300 gr. azúcar, 125 gr. de harina. Mantequilla y algo de harina extra para el molde. Un molde de aro desmontable, bastante alto.

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Receta de menjar blanc

Miércoles, 29 de Julio de 2009
© José Maldonado

© José Maldonado

El menjar blanc (manjar blanco) es una antigua receta medieval que se ha conservado intacta hasta nuestros días. Hay muchas variaciones, algunas incorporan nata y leche, pero parece que la más auténtica se elabora con leche de almendras endulzadas y aromatizadas.

Podemos usar almendras crudas, peladas, o bien almendras ya molidas, el resultado es parecido.

Ingredientes

200 gr. almendras crudas o molidas, 200 gr. azúcar, una rama de canela, cáscara de un limón, una pizca de sal, un litro de agua mineral. Espesante: 3 hojas de gelatina, o 100 gr. de fécula de maíz.

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Receta de albaricoques en almíbar

Viernes, 5 de Junio de 2009

Receta de albaricoques en almíbar

Nuestras fruterías están llenas estos días de deliciosas tentaciones. Ya empiezan a verse las brevas, anunciando los sabrosos higos que ya maduran en los árboles, fresas, cerezas, melocotones y albaricoques. De entre ellas, mis preferidos son los albaricoques, por su delicado e intenso sabor. Aprovechando que es la temporada vamos a explicar una sencilla forma de conservarlos, la receta de albaricoques en almíbar.

Si queremos que se conserven mucho tiempo estos melocotones en almíbar debemos tener especial cuidado en esterilizar bien los frascos donde los guardaremos, como explicamos en esta receta.

Ingredientes de la receta de albaricoques en almíbar

Un kilo de albaricoques, 500 gr. azúcar en polvo, un litro de agua. Tarros esterilizados con tapa hermética.

Elaboración

Selecciona bien los albaricoques, que deben estar en su punto justo de maduración, no muy pasados, y bien sanos. Lava bien, corta por la mitad, con su piel,  y quita el hueso.

Calienta aparte el agua con el azúcar, hasta que rompa a hervir, y vierte sobre los albaricoques colocados en un cuenco. Deja reposar 3 horas en este almíbar.

Escurre a continuación y coloca los albaricoques en tarros de conserva bien limpios. Si quieres puedes hervirlos antes de usar los tarros.

Vuelve a hervir el almíbar 2-3 minutos y vierte sobre los albaricoques en los frascos. Tapa de inmediato los frascos y esteriliza sumergiéndolos 10 minutos en una olla con agua hirviendo.

De esta manera podrás disfrutar todo el año del excelente sabor de esta receta de albaricoques en almíbar, que además te pueden servir para decorar tartas, pasteles y helados, o para macedonias de frutas.

Los tipos de azúcar, diferencias y usos en cocina

Martes, 2 de Junio de 2009

 

Hace poco una lectora nos preguntaba en nuestra sección Consulta a Pepekitchen sobre el azúcar lustre, un tipo de azúcar que había leído en una receta. Se me ha ocurrido contestarle por aquí, ya que veo que es un tema que os puede interesar a muchos. Decir que el azúcar, ya sea de remolacha o de caña, tiene semejante valor nutritivo y edulcorante natural. Os explico un poco las diferencias entre los tipos de azúcar y sus usos en cocina.

El azúcar blanco o común, también llamado de flor o refino, es el azúcar más refinado, con sus característicos granos pequeños. Es la ideal para endulzar bebidas como el café o el té, y para la mayoría de preparaciones de repostería y pastelería. Podemos usarla para hacer helados, cremas, natillas, flanes, pasteles, galletas, pastas quebradas, bizcochos, etc. La ventaja es que al disolverse en las masas líquidas o con ciertas grasas su granulado desaparece.

El azúcar moreno puede ser de caña o de remolacha, y se diferencia por conservar ciertas impurezas, un grado de refino menor, que le dan su sabor y color más o menos oscuros, desde marrón claro hasta casi color chocolate, ideal en la repostería integral, para cakes y galletas integrales, sobre todo. Su valor nutritivo, sin embargo, es el mismo del azúcar blanco.

El azúcar en terrones existe desde 1874, tiene un procesado diferente, a partir de la melaza en caliente. Muy útil cuando queremos endulzar bebidas calientes, pero también utilizado para el jarabe de azúcar y el caramelo.

El azúcar en polvo o azúcar lustre se consigue por un molido del azúcar normal, hasta conseguir partículas muy finas, casi polvo. Ideal para pastelería, postres, dulces y helados. En algunos libros he visto que la llaman azúcar “impalpable”, un nombre un tanto rebuscado, la verdad.

Hay otros tipos de azúcares especiales, como el azúcar especial para confituras o azúcar gelificante, que en realidad es azúcar en polvo con un añadido de pectina, que ayuda a espesar las confituras y mermeladas, y ácido cítrico, que mejora la conservación. Como su nombre indica, es perfecto para hacer mermeladas.

El azúcar glas o glasé es azúcar en polvo con molido muy fino, que a veces incorpora un poco de almidón como antiapelmazante. Es importante que no tenga humedad, y se usa para espolvorear, decorar y cubrir pasteles y dulces ya cocidos, como terminación.

El azúcar de vainilla es azúcar en polvo con añadido de al menos un 10% de extracto de vainilla natural. Se vende en prácticas bolsitas y las uso siempre que hay que aromatizar cremas, flanes, masas o dulces. No confundir con el azúcar a la vainillina, la que se suele vender en los estantes de especias, que en realidad es azúcar en polvo con vainilla sintética.

Hay muchos más tipos especiales de azúcar, de uso menos común, como el azúcar candé, en granos, mascabado, en jarabe, melazas, fondant y azúcar invertido, pero creo que es mejor dedicarles más espacio en otros artículos. Espero haber aclarado vuestras dudas acerca de los tipos de azúcar y sus usos en cocina.

 

Fuente  "Larousse de los postres" Pierre Hermé, edición española.

Cómo hacer un sabayón

Miércoles, 13 de Mayo de 2009

El sabayón o zabaglione es una crema espesa a base de yemas y vino o licor, batidos al baño María hasta que alcanza una textura cremosa. Aparentemente sencillo, requiere una técnica cuidadosa para que el resultado sea perfecto.

En primer lugar, las yemas deben ser muy frescas, y las mezclaremos con azúcar en polvo, para facilitar el montado. Lo mejor es usar una cuenco metálico, si puede ser de cobre esmaltado, pero cualquier otro recipiente nos servirá.

Calienta una cazuela con agua, que apenas debe hervir. Coloca el cuenco con las yemas y el azúcar sobre el agua caliente, al baño María muy suave, batiendo con las varillas enérgicamente. Si hace falta, retira de vez en cuando de la fuente de calor, batiendo aparte para bajar la temperatura.

Poco a poco veremos que las yemas montan y quedan esponjosas. En ese momento iremos añadiendo el vino blanco, licor, brandy o marsala, en hilo fino sin dejar de batir. Una vez incorporado todo el líquido, aparta y sigue batiendo fuera del calor hasta que la crema quede espesa y esté completamente fría.

Se debe usar al momento, servida con frutas frescas, por ejemplo, o usada como base para postres como la crema de mascarpone del tiramisú.