Aunque esta receta está realmente poco “currada”, hay días en los que apetece disfrutar de platos sencillos y nada sofisticados. Y es que la de ayer fue una de esas noches de verano que invitan a salir a contemplar las estrellas, disfrutar del fresco, el canto de los grillos y todas esas cosas.
La cena sencilla constaba de pinchos de cordero, adobados con su limón, su ras-el-hanout, su cebollita, sus ajos y su cilantro, como debe ser. La verdad es que la carne de cordero a las brasas es espectacular, y el olor de la barbacoa me encanta, quizás vestigios de nuestras primitivas comidas al fuego, seguro que los primeros platos cocinados por el hombre.
Volviendo a la barbacoa, una vez preparadas las brochetas, quedaron unas brasas espectaculares, y como quedaba todavía un hueco en nuestros estómagos, eché mano de unas berenjenas que tenía en el frigorífico. Como no había mucho tiempo, en un momento las aliñé con los primero que se me ocurrió, buen aceite de oliva, sal gorda, pimienta y romero. El resultado se puede intuir en las fotos, solo decirte que gustaron más que el cordero, con su piel crujiente y el sabor de las hierbas.
Ingredientes, 4 personas
3 berenjenas grandes, una cucharada de hojas de romero, 150 cc. aceite de oliva virgen extra (he usado aceite de oliva virgen extra Esencia de Hojiblanca), sal gorda, pimienta molida, pizca de guindilla molida (opcional).






